PRÓXIMO VIAJE DE AUTOR 2018-09-25
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Escapadas

Una escapada a la costa italiana de la Liguria

 

Para quienes planean viajar durante las fiestas patrias, Italia es uno de los mejores destinos a los que se puede ir. En septiembre, las agradables temperaturas permiten hacer turismo, conocer los museos sin filas eternas ni calor ahogante y, si se tiene suerte, se puede hasta descansar en las miles de playas que hay. Nuestra elección está entre el mar y los acantilados.

 

En la región de Liguria, muy cerca de Génova, hay cinco coloridos pueblos, justo encima del mar, que se llevan todos los aplausos. Se trata de Cinque Terre (Cinco Tierras), formado por Monterosso al Mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore. Cada uno con su encanto y estilo propio, la invitación es a recorrerlos, perderse por sus calles y probar un vino italiano diferente en cada pueblo.

 

El punto de partida es La Spezia, una localidad conocida como el Golfo de los Poetas, ya que durante un tiempo fue el hogar de Percy Bysshe Shelley y George Byron, importantes poetas ingleses. Desde ahí parten los trenes que van parando en cada uno de los pueblos que forman Cinque Terre.

 

En un solo día es difícil recorrerlos todos, así que lo mejor es dormir en Génova (o en La Spezia, según el tipo de alojamiento que se busca) y desde ahí dividir la visita en dos días. Para los que tienen poco tiempo y quieren ver lo mejor, Corniglia y Manarola se pueden obviar, porque son muy chicos. Y, para ser justos, los otros tres (Monterosso al Mare, Vernazza y Rio Maggore) son mucho más impactantes.

 

Monterosso al Mare es el pueblo más elegante de todos. Sus playas, perfectamente decoradas con las típicas sombrillas italianas de colores (que se intercalan entre el naranjo y el celeste), hacen que la postal que se tiene desde los miradores parezca una película de Hollywood. El agua es completamente transparente y, si la temperatura acompaña, el panorama ideal es bañarse en el mar de Liguria y después almorzar en cualquier chiringuito que hay en la playa.

 

Vernazza, el siguiente pueblo, es menos ostentoso que Monterosso, pero el espectáculo natural es más imponente aún. Como no tiene tráfico, se conserva como uno de los auténticos pueblos de pescadores italianos.

 

Luego viene Corniglia, el más recatado de todos. Es mucho más “hippie” que el resto de los pueblos, con calles estrechísimas y empinadas llenas de tiendas, muy clásico italiano. En Manarola, el próximo pueblo, los turistas suelen tomar sol entre las rocas que dan al mar, casi uno encima de otros, pero que pareciera no importarles. En Manarola se puede caminar por el sendero Via dell’Amore (Camino del Amor), que une al pueblo con Riomaggiore, el último de las Cinco Tierras.

 

Por último, Riomaggiore ofrece vistas de los 4 pueblos anteriores, porque está ubicado en la parte más oriental de Cinque Terre.

 

La visita termina en Portovénere, un típico pueblo de pescadores. ¿El plan? Sentarse a comer mariscos con un espumante italiano para ver el atardecer.

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