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REPÚBLICA CHECA: DE LA PILSENER A KAFKA INFORMACIÓN Y TIPS SOBRE ESTE MARAVILLOSO PAÍS

Un país para muchos desconocido o lejano, es la República Checa, o Chequia, que en checo se llama Česká republika o Česko, denominación que deriva del nombre de la mayor región del país, Čechy, o Bohemia en español, que viene del etnónimo checos, que fue el nombre de una de las tribus eslavas, que habitaban lo que es el actual territorio de Chequia.

La razón es simple; recién desde enero de 1993, Checoslovaquia se dividió en dos Estados constituyentes, la República Checa y la República Eslovaca, por lo tanto un país joven pero con mucha historia, dotado de una de las capitales convertida en uno de los polos turísticos más importantes de todo el continente.

Resulta complejo resumir la historia para atrás de lo que hoy es la República, pero podemos decir que la antigua Bohemia, se formó aproximadamente en el siglo IX ac. Siendo un pequeño ducado de la Praga del Poderoso Imperio de Gran Moravia; Imperio que duró varios siglos, hasta que en el 907 pasó a manos de la dinastía Premislidas y aproximadamente cien años después, fue formalmente reconocido como parte del Sacro Imperio Germánico.

Mas no fue hasta el 1212 cuando alcanza la categoría de reino, que se vio inserta en las guerras husitas y la llegada de las cruzadas. Para en 300 años más comenzar a pertenecer a la dinastía de los Hasburgo, para ya en el siglo XX pasar a ser Checoslovaquia.

A pesar de su gran historia, la República Checa tiene una de las poblaciones menos religiosas del mundo luego de Japón y China; pero sí, siendo siempre tolerantes, al borde incluso de lo indiferente, ante cualquiera de estas. Su población redondea a los 10 millones de habitantes y está dividido en 13 regiones que tienen su propio escudo.

Para comenzar a hablar de Chequia, debemos detenernos en su deslumbrante capital; Praga, una de las ciudades más lindas y románticas de Europa, además de un importante centro cultural de dicho continente. Cuna de grandes como: Kafka, Kundera y el poeta Jaroslav Seifert, quien obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1984.

Deslumbra también con el Castillo más grande del mundo, donde actualmente reside el Presidente de esta República, el castillo fue construido en el siglo IX, y fue la antigua residencia de los reyes de Bohemia.

Su singular arquitectura es otra de las razones por las que esta hermosa ciudad atrae, ejemplo de esto es la Casa Danzante o edificio Ginger y Fred en la cual se imita a una pareja bailando. El osario de Sedlec, se caracteriza por la singularidad de ser una capilla pequeña decorada con 40 mil esqueletos. Su centro histórico destaca por el Puente de Carlos, La Torre de Pólvora, la Casa Municipal Clementinum, la Plaza de la Ciudad Vieja y su famoso Reloj Astronómico.

También podemos encontrar La Zona Hradcany, en donde están ubicados el Castillo de Praga anteriormente señalado, la Catedral de San Vito, el Callejón de Oro, El Loreto y el Monasterio de Strahov. En la ciudad pequeña se encuentra la Iglesia de San Nicolás y en la Ciudad Nueva la Plaza de Wenceslao; todo en una atmósfera que nos remonta a épocas antiguas.

Por último, en Praga, es imposible dejar de conocer el Barrio Judío, con sus seis imponentes sinagogas y el antiguo Cementerio Judío. Donde en los meses de octubre y noviembre se realiza el curioso el Festival de Música Judía.

 

Lo mejor de la República Checa

Luego de visitar la gran Praga, llena de lugares interesantes, como palacios, castillos, capillas, catedrales y monumentos históricos Patrimonio de la UNESCO, les recomendamos ir hacia el oeste de la república, a la ciudad balnearia de Karlovy Vary, que es la ciudad balnearia más conocida del país. Con su centro restaurado, se pueden apreciar los estilos arquitectónicos tales como el art noveau y neoclásico.

Además el Museo del Cristal Moser y el Museo Jan Becher donde se fabrica el conocido licor Becherovka, no se debe dejar de visitar y probar de las fuentes de agua mineral que posee este lugar.

Seguir con la Suiza Checa, la cual es parte de uno de los 4 parques nacionales de la República Checa. En él encontramos la entrada de la roca natural más grande de Europa, llamada Puerta de Pravčice. De hecho, fue esta naturaleza virgen la que conquistó a los cineastas para rodar aquí varias partes de la película “Las Crónicas de Narnia”.

Luego, no pueden perderse el Paraíso Checo, el cual está ubicado al noreste de la República Checa y posee una gran riqueza en todo lo que se refiere a la naturaleza y la belleza del paisaje en el que se extiende. Entre los lugares más destacados pertenecen: el castillo de Kost o ruinas del castillo Trosky. El territorio es conocido también por los yacimientos del piropo (el famoso granate de Bohemia) y por eso merece la pena parar en la Galería Granát de Trutnov, donde puede verse la explotación del granate checo y la fabricación de joyas.

Uno de los lugares más simbólicos y visitados es el palacio renacentista, inscrito en la lista de la UNESCO, ubicado en Litomyšl, que hechiza por su arquitectura renacentista y barroca. Mientras la ciudad estudiantil de Olomouc llena de cafeterías acogedoras y plazas bonitas, se encuentra en Moravia, en donde la historia se respira a cabalidad y el estilo barroco se siente presente. Esta ciudad se conoce más que nada por la columna de la Santísima Trinidad, el monumento inscrito en la lista de la UNESCO que representa la más grande escultura barroca de Europa Central.

Brno en cambio, es la segunda ciudad más grande de la República Checa al sureste del país, y reconocida por el Circuito de Masaryk, pero que no es su único atractivo, ya que aquí se encuentra el curioso reloj astronómico, la legendaria Villa Tugendhat, que fue construida en años 30 del siglo XX en el estilo funcionalista e incluida en el Patrimonio de la UNESCO.

Telč y Třebíčtel se encuentra en el extremo sur de Chequia, a medio camino entre Praga y Viena. Aquí encontrarán una serie de casas burguesas barrocas y renacentistas que han perdurado hasta nuestros tiempos porque están rodeadas por un sistema de estanques de defensa. Debido a su despampanante belleza; ha sido inscrita en la UNESCO en el año 1992.

Imposible es no detenerse en Třebíč, ciudad que está inscrita en la lista UNESCO por el Barrio Judío y la basílica de San Procopio. Este barrio judío es uno de los más conservados y más grandes de Europa.

Y por último pero no menos importante, la ciudad de Pilsen, capital de la Región de Pilsen, que se ha hecho famosa, sobre todo, por la fabricación de la cerveza marca Pilsner Urquell, que dio el nombre al tipo de cerveza pilsener, hoy conocida en el mundo entero.

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